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12/28/13 - Cubadebate (Habana) - Siete retos para los jóvenes de América
Latina


Ernando Martinez Heredia

El tema que me han pedido desarrollar me parece muy procedente, porque
junto al conocimiento y la confraternidad entre los participantes, las
acciones de solidaridad y demás actividades, estos Festivales son también
espacios donde se examinan y debaten cuestiones fundamentales para los
jóvenes que trabajan por la creación de un mundo de justicia y libertad
para todos.

Quisiera exponer siete desafíos que a mi juicio deben enfrentar los jóvenes
de América Latina y el Caribe. Sin dudas hay más retos, y la formulación
general no puede tener en cuenta los ámbitos específicos que condicionan la
identificación de las realidades, los modos de comprender y sentir, las
contradicciones y los conflictos que se enfrentan, los objetivos e
instrumentos que se privilegian. Además, seré sintético, como corresponde
al tiempo disponible.

Primer reto. Los jóvenes tienen características generales en cuanto tales
que no debemos olvidar nunca; ellas siempre son importantes, y pueden
llegar a ser decisivas. Pero no existen los jóvenes en general. El primer
reto parte de la realidad de que una gran parte de los jóvenes de nuestro
continente se enfrentan todos los días al desafío de sobrevivir y encontrar
un lugar en el mundo. Padecen hambre o carecen de alimentación suficiente,
de servicios de educación y de salud, de empleo, y viven en familias
precarias. Saben del trabajo infantil, de la delincuencia de los pobres, la
prostitución y el consumo de drogas baratas. Esos jóvenes no están aquí, no
conocen lo que hacemos ni nuestros escritos -muchos no podrían leerlos-, ni
es probable que les interesen. No suelen votar, porque no sienten suya la
política que existe en sus países. Por consiguiente, muchos pueden ser
acarreados precisamente por los culpables de la vida que llevan, si les
resuelven algunas de sus necesidades perentorias.

El primer reto ante nosotros es romper esa terrible división, que es una de
las fuerzas mayores de los enemigos de la Humanidad. Debemos ir a ellos,
conocerlos realmente en vez de creer que los representamos, acompañarlos en
sus vidas y sus afanes, con el fin de ayudarlos a ser rebeldes y pelear por
ideales, ganarnos el derecho a conducirlos en el prolongado y difícil
proceso de cambiar sus vidas y las sociedades de explotación,
desigualdades, exclusión y opresiones.

Segundo reto. Lograr combinar las tareas y las satisfacciones personales
-el amor, el trabajo, el estudio, las inclinaciones particulares- con
intereses cívicos, con la necesidad de conocer el mundo en que vivimos y
sus problemas. Darles lugar en nosotros a ideales que hacen crecer las
dimensiones humanas y brindan una riqueza personal que trasciende, y lograr
gobernar la esfera de los egoísmos. Ir más allá de las reacciones
esporádicas ante incidentes y los entusiasmos efímeros.

Tercer reto. Tomar conciencia de las claves fundamentales del sistema
capitalista y la manera de vivir que genera, difunde y mantiene. Conocer
sus hechos, sus instrumentos, su criminalidad despiadada, su conversión de
los individuos en agresores entre sí y en indiferentes ante las desgracias
ajenas. Conocer las funciones sociales de dominación que cumplen los
atractivos que en realidad posee el capitalismo, y que ese sistema
constituye un complejo orgánico, lo cual permitirá situarse mejor ante sus
manifestaciones. Salir del control que ejerce su sistema de información,
formación de opinión pública, entretenimiento y gustos. Pensar las
contradicciones y los conflictos, y buscar sus causas. Pero no basta con
conocer: en realidad los sentimientos que concentran energías y fomentan
motivaciones, y que desatan actitudes y actuaciones, son tan importantes
como las ideas y los conocimientos.

Cuarto reto. Vivir la conciencia que se está adquiriendo como un conjunto
de ideales, convicciones e ideas que llevan a la actuación. Reunir las
capacidades personales, la necesidad de participar en causas justas, los
deseos de goces y satisfacciones, los impulsos de rebeldía, los
conocimientos que se adquieren, para integrar con el conjunto a una joven o
un joven consciente y rebelde.

Quinto reto. Darles permanencia a esas transformaciones conquistadas y
convertirlas en guía de los juicios y motor de la actividad, tanto de la
vida cotidiana como de las jornadas trascendentes. Es decir, aprender a
luchar y a ser militante revolucionario.

Sexto reto. Poner una gran parte de sus esfuerzos, capacidades y
sentimientos dentro del cauce de un colectivo, lo que implica ceder una
parte del albedrío y de la libertad del individuo, al mismo tiempo que
puede crear un instrumento organizativo que multiplique las fuerzas y las
cualidades de cada uno y las posibilidades de victoria. Las organizaciones
revolucionarias no son una panacea: sus realidades y su historia lo
muestran claramente. Por eso, precisamente, no temer a entrar en ellas
constituye un reto para los jóvenes revolucionarios, y aún mayor es el reto
de no estar dentro de ellas para perder cualidades y asumir rituales
vacíos, sino para contribuir a transformarlas en nuevas organizaciones
capaces de ser realmente revolucionarias. El desafío está en comprender que
la organización y la política son indispensables, y a partir de esa
comprensión y la actuación consecuente inventar nuevas formas
revolucionarias eficaces de hacer política.

Séptimo reto. Practicar la solidaridad como ley primera de los intercambios
humanos y las relaciones sociales. Al actuar y pensar en política, el
contenido concreto del medio en que cada uno viva y se mueva serán
determinantes, y por consiguiente debe ser priorizado. Pero no podemos
olvidar en ningún momento las cuestiones más generales, sus características
y sus implicaciones, y los condicionamientos que pone a nuestra acción:
tener en cuenta el movimiento en su conjunto. El capitalismo ha logrado
universalizarse y universalizar su cultura, y esgrime con gran fuerza esos
logros contra la humanidad y el planeta. Pero nos ha enseñado, primero, que
podíamos tener dimensiones universales para enfrentarlo, y después, que
solo universalizando nuestros combates contra él y por la creación de
sociedades libres y justas seremos capaces de hacer permanentes nuestros
logros y llegar, entre todos, a vencerlo.

Ser internacionalista es triunfar sobre un desafío vital. El colonialismo
ha sido el modo criminal y devastador de mundializarnos del capitalismo, la
liberación nacional antimperialista es la ley de la creación de nuevos
seres humanos y de sociedades libres. La unión del patriotismo y el
internacionalismo es el camino seguro para que ese proceso de creaciones no
pueda ser detenido ni derrotado. Es forjar la dimensión que nos une a
través y por encima de todas las diferencias y todas las fronteras.

Termino invocando a un individuo cuyo nombre y rostro son como un esperanto
para nuestras lenguas y un denominador común para nuestros ideales, porque
logró triunfar sobre todos los retos, ascender al escalón más alto de la
especie humana y dejarnos a todos un legado invaluable de ejemplos,
acciones y pensamiento. Ernesto -que poseía una belleza física y una
inteligencia ostensibles- quiso ser profesional, como le era posible a un
joven de su medio social, pero al mismo tiempo darse a los más desvalidos y
curar leprosos en Perú o en África. Leyó novelas desde niño y filosofía y
tratados políticos desde adolescente, albergó el deseo de conocer París,
pero caminó a lo largo de su continente para conocer a los pueblos
oprimidos y acendró una vocación de entregarse a ellos. Encontró una noche
su destino con [1]Fidel y la guerra cubana y supo tomar la decisión más
importante antes de que amaneciera. Dio un prodigioso salto hacia delante
mediante la práctica revolucionaria consciente y organizada, avance tan
grande que hasta le cambiaron su nombre. El [2]Che fue uno de los más
grandes y amados dirigentes de la Revolución cubana, pero supo dejar sus
cargos y volver al combate internacionalista, hasta dar su vida como
comandante cubano y latinoamericano.

Recordemos su grandeza de revolucionario y su tranquilo optimismo cuando, a
la hora de otra decisión trascendental de su vida, le escribió a Fidel, nos
escribió a todos: hasta la victoria siempre.

*Intervención en la presentación de la Red de Redes En Defensa de la
Humanidad, durante el 18º Festival Mundial de la Juventud y los
Estudiantes, Quito, Ecuador, 12 de diciembre de 2013.

(Tomado de [3]La pupila insomne)

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References

Visible links 1. http://www.cubadebate.cu/etiqueta/fidel-castro/ 2.
http://www.cubadebate.cu/etiqueta/ernesto-che-guevara/ 3.
http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/12/27/siete-retos-para-los-jovenes-de-america-latina/


Original Source / Fuente Original:
http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/12/28/siete-retos-para-los-jovenes-de-america-latina/


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