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12/28/13 - Juventud Rebelde (Habana) - Fidel y los últimos combates de 1958

El encuentro entre el Comandante Fidel Catro y el general Eulogio Cantillo
Porras, jefe de operaciones militares de la tiranía en Oriente, ocurrió
cuando el Ejército Rebelde ocupaba casi todo el territorio de las
provincias de Oriente y Las Villas

Varios Autores 27 de Diciembre del 2013 22:19:44 CDT

A finales de 1958 -cuando el Ejército Rebelde ocupaba casi todo el
territorio de las provincias de Oriente y Las Villas, y el ejército de la
dictadura estaba prácticamente derrotado y desmoralizado-, el general
Eulogio Cantillo Porras, jefe de operaciones militares de la tiranía en la
provincia de Oriente, le solicita un encuentro a Fidel Castro por mediación
de un sacerdote. Cantillo, al fundamentar su petición, declara ser el
"representante de un supuesto movimiento de oficiales honestos".

Sobre este hecho, Fidel rememora poco después: "El 24 de diciembre se nos
comunicó el deseo del general Cantillo de tener una entrevista con
nosotros, aceptamos la entrevista.

"Yo les confieso a ustedes que, dado el curso de los acontecimientos, la
marcha formidable de nuestras operaciones militares, yo tenía muy pocos
deseos de ponerme a hablar de movimientos militares; pero yo entendí que
era un deber, que nosotros los hombres que tenemos una responsabilidad no
nos podemos dejar llevar por las pasiones, y pensé que si el triunfo se
podía lograr con el menor derramamiento de sangre posible, mi deber era
atender las proposiciones que me hicieron los militares".1

El 28 de diciembre de 1958, en las ruinas del ingenio azucarero Oriente,
cerca de Palma Soriano, desde las primeras horas de la mañana se encuentra
Fidel Castro en espera del general Cantillo. Poco después, en un
helicóptero H-10 de la fuerza aérea batistiana, llega el alto oficial del
ejército enemigo.

Cantillo viste el uniforme de caqui amarillo, camisa de mangas cortas,
quepis y a la cintura porta una pistola. Pasa entre una fila de rebeldes
que, aunque visten con ropas maltrechas, son la genuina representación del
Ejército Rebelde que ha derrotado a las tropas que él comanda.

En la conversación con el Comandante en Jefe del Ejército Rebelde, el
general Cantillo reconoce que el Gobierno ha perdido la guerra. Fidel, por
su parte, le sugiere organizar un levantamiento conjunto, que salve a
muchos oficiales bien preparados y valiosos no comprometidos con los
crímenes. Cantillo acepta la propuesta.

Ambos convienen en tres acuerdos: 1) Que el 31 de diciembre, a las tres de
la tarde, el general Cantillo hará un llamamiento que pida al Gobierno la
renuncia; 2) Serán detenidos los criminales de guerra y 3) Los cuarteles de
Oriente se rendirán a las fuerzas rebeldes.

Antes de concluir el encuentro, al conocer que el General tenía previsto ir
a La Habana, Fidel Castro le pide que no lo haga. No obstante, como
Cantillo insiste en la necesidad de su viaje; entonces Fidel le plantea
tres condiciones: 1) No queremos contacto con la Embajada norteamericana,
2) No queremos golpe de Estado en la capital y 3) No queremos que dejen
escapar a Batista. Cantillo expresó su acuerdo con esas precisiones.

En ese momento, en Maffo aún hay soldados que luchan en el Banco de Fomento
Agrícola e Industrial de Cuba, conocido por sus siglas de Banfaic. Maffo es
el último reducto del enemigo en dirección a Santiago de Cuba.

Convencido de que la derrota de Batista es inminente, Fidel Castro firma el
Reglamento Provisional de Administración Municipal, cuyo propósito es
unificar la dirección administrativa de los pueblos y territorios liberados
por el Ejército Rebelde.

Mientras esto ocurre en Oriente, ese 28 de diciembre, en la región central
de Cuba, comienza la batalla de Santa Clara, dirigida por el Comandante
Ernesto Che Guevara.

En todo el país, las fuerzas del Ejército Rebelde desarrollan las acciones
que le corresponden en la ofensiva final, indicada por su Comandante en
Jefe.

El 30 de diciembre Fidel se encuentra en Contramaestre. A las dos de la
tarde se presentan el padre Félix Feliz Lozada, rector del Colegio Dolores
en Santiago de Cuba, y el padre Francisco Guzmán Venet, quienes portan un
mensaje del general Cantillo dirigido al líder rebelde.

El Comandante en Jefe lee su contenido y, con la contrariedad reflejada en
el rostro, exclama: "Eso no es lo que habíamos acordado". Fidel,
inmediatamente, redacta:

"El contenido de la nota se aparta por completo de los acuerdos tomados. Es
ambiguo e incomprensible y me ha hecho perder la confianza en la seriedad
de los acuerdos.

"Quedan rotas las hostilidades a partir de mañana a las 3:00 p.m., que fue
la fecha y hora acordada para el movimiento".2

Entrega su respuesta a los sacerdotes y les dice que esa noche, en el
santuario de El Cobre, esperará la respuesta del general Cantillo.

Ese día, a las 5 y 30 de la tarde, se rinden las fuerzas de la tiranía en
Maffo. El Comandante en Jefe da a conocer que, en 25 días, las fuerzas
rebeldes han liberado los pueblos de Jiguaní, Baire, Contramaestre, Maffo,
Palma Soriano y El Cobre.

Fidel anuncia que la batalla de Santiago comenzará de un momento a otro y
da a conocer que 5 000 soldados enemigos defienden la capital oriental. En
Santiago de Cuba se librará una batalla decisiva.

El 31 de diciembre, Fidel llega a la hospedería de El Cobre acompañado por
Raúl Castro, Celia Sánchez, Juan Almeida, Ramón Castro y un grupo de
rebeldes. Después del mediodía, arriba el padre Félix Feliz Lozada con la
respuesta del general Cantillo. Fidel le dice: "Como no vino anoche que fue
lo acordado, pensamos lo había apresado el SIM". Y el sacerdote responde:
"El hombre propone y Dios dispone".

El Comandante en Jefe lee la nota en la cual el general Cantillo subraya:
"Han variado mucho las circunstancias, en sentido favorable para una
solución nacional. Le recomiendo no hacer nada en estos momentos y esperar
los acontecimientos de la próxima semana, antes del día 6".

Al terminar su lectura, Fidel comenta: "Cantillo aplaza el compromiso para
el 6 de enero, en estos momentos no caben claudicaciones". Entonces,
escribe la respuesta que reafirma que eso no podía ocurrir y le expone sus
consideraciones.

Horas después, se conocería en detalles cómo el general Eulogio Cantillo
incumplió totalmente los compromisos contraídos, pues: 1) Se puso en
contacto con la Embajada norteamericana, 2) Dio un golpe de Estado en la
capital y 3) Despidió a Batista en el aeropuerto.

Terminada la redacción de su último mensaje a Cantillo, Fidel Castro inicia
el intercambio de correspondencia con el coronel José Rego Rubido, jefe del
Regimiento No. 1, Maceo, de Santiago de Cuba. En el primer mensaje le
escribe que a partir de ese instante debe quedar advertido que el ataque a
Santiago se va a producir de un momento a otro, y los planes no se volverán
a alterar.

El jefe del Ejército Rebelde ordena que las tropas se vayan acercando más a
Santiago. Son las 12 de la noche; es 1ro. de enero de 1959.

*Director de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

1 Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado el 1ro. de enero de 1959, Santiago
de Cuba.

2 Ídem.


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