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12/18/13 - Rebelión (Madrid) - The New York Times y el "embargo" a Cuba

Waldo Barrera Martínez Jóvenes por Los 5

The New York Times, bajo el título "Lift the Cuban Embargo", publica con su
habitual retórica anticubana un nuevo editorial sobre la criminal política
de bloqueo que por más de 50 años aplica el gobierno de Washington contra
nuestro país.


En la edición del 12 de diciembre pasado, bajo el título "Lift the Cuban
Embargo" (Levantar el embargo a Cuba), la página de Opinión de la versión
digital del influyente The New York Times, publicaba un nuevo editorial
sobre la criminal política que por más de 50 años aplica el gobierno de
Washington contra nuestro país. El hecho pasó prácticamente desapercibido
para la prensa nacional e internacional.

No es esta la primera vez que ese medio, uno de los de mayor difusión en
Estados Unidos y en todo el mundo, se pronuncia al respecto sin repercutir
favorablemente hasta hoy en el desempeño político de la administración
norteamericana en relación a Cuba.

Como siempre, utilizan el término "embargo" para identificar una política
de bloqueo cruel e inhumana que ha provocado incontables penurias y
dificultades a nuestro pueblo; la más prolongada y férrea que imperio
alguno haya aplicado jamás a otra nación en toda la historia de la
humanidad.

Critica a algunos miembros del Partido Republicano y legisladores
cubano-americanos por su postura respecto al breve saludo del presidente
Obama a Raúl Castro en la ceremonia de homenaje a Nelson Mandela en
Sudáfrica: "Su reacción ante un gesto de cortesía común no debería ser una
sorpresa dado el compromiso sin sentido de Washington a una política
fracasada de 50 años hacia Cuba." El hecho provocó toda una alharaca en los
medios, redes sociales de internet y la extrema derecha con sede en Miami.

Refiere las supuestas tentativas del presidente Obama "para aliviar el
embargo en 2009, al permitir a los cubanoamericanos visitar y enviar
remesas a la isla. También allanó el camino para que las empresas de
telecomunicaciones establezcan acuerdos de licencia en Cuba." Sin embargo,
en esta etapa presidencial, las acciones de persecución de las
transacciones financieras cubanas han sido más férreas que nunca, limitando
incluso el normal desarrollo de sus actividades a la Sección de Intereses
Cubanos en Washington y a nuestra propia representación ante las Naciones
Unidas.

Muy reciente, precisamente el día en que se conmemoraba el aniversario de
la carta de los Derechos Humanos, medios de prensa daban a conocer la
decisión de ese gobierno, a través de la Oficina de Control de Activos
Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC), de imponer una nueva multa
a la entidad bancaria Royal Bank of Scotland, esta vez ascendente a 100
millones de dólares, por negociar con países objeto de sus sanciones, entre
ellos Cuba. Debido a tal situación, durante el último año, los costos de
financiamiento por la percepción de riesgo para el país se incrementaron en
un 76 % con relación al 2012.

The New York Times, acusa al gobierno cubano de no haber "ayudado" al no
impulsar "públicamente cambios significativos desde entonces." Tales
condicionamientos, por supuesto, no pudieran ser otros que el retorno de
Cuba al capitalismo; otra fórmula para la administración norteamericana
resulta inadmisible.

El artículo se refiere, además, a uno de los temas del momento: el del
contratista del Departamento de Estado norteamericano Alan Gross, detenido,
enjuiciado y condenado en nuestro país por acciones en contra de la
seguridad del Estado cubano; delito, por demás, sancionado por la
legislación de cualquier nación, incluyendo la propia norteamericana.
Presentan sus actos como una mera "distribución de los equipos de telefonía
por satélite para las organizaciones judías en Cuba", cuando quedó
perfectamente demostrado en la vista oral realizada hace 4 años que los
verdaderos destinatarios de dicha tecnología eran los mercenarios cubanos
al servicio de una potencia extranjera para ser utilizada en la subversión
del orden interno del país.

Ciertamente, Alan Gross constituye una víctima más de esa política absurda
y fracasada, pues como él mismo ha apuntado, nunca fue esclarecido por sus
contratantes de las implicaciones que tal proceder podía ocasionarle.  El
gobierno cubano ha expresado recientemente, una vez más, su disposición al
diálogo con el Gobierno de Estados Unidos para encontrar una solución al
caso sobre bases recíprocas, que contemplen las preocupaciones humanitarias
de Cuba vinculadas a la situación de nuestros cuatro hermanos, luchadores
antiterroristas presos injustamente cárceles de EE.UU. Tal pronunciamiento,
al menos que tengamos conocimiento, ha recibido oídos sordos de las
autoridades norteamericanas.

Fuente:
http://justiciaparaloscinco.wordpress.com/2013/12/17/the-new-york-times-y-el-embargo-a-cuba/


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