Home
Home | Search | Login
Hoy April 23, 2014, 10:12 am Havana time.
Hide Menu
SEARCH NEWS
    Language:
12/14/13 - Cuba-L Analysis (Albuquerque) - CORRUPCIÓN: ¿HASTA CUANDO?

Esteban Morales

UNEAC

Cuando entre  abril  y  junio del 2010, escribí mis dos artículos sobre la
corrupción, "Corrupción: la verdadera contrarrevolución" y  "El misterio de
la santísima Trinidad: corrupción, burocratismo contrarrevolución", no
faltaron quienes me dijeran  que por qué  me metía  en ese tema, que le
daba armas al enemigo y que el partido quería mantener  bajo la más
completa discreción.

Para entonces, nuestra prensa, llamémosla  oficial, no reflejaba  el tema.
Ahora, casi tres años después, tampoco lo hace. Apenas salen algunas
pequeñas referencias de cosas que no les queda más remedio que publicar. De
todas maneras, la gente está enterada, porque como decían siempre mis
abuelas,  "Entre cielo y tierra no hay nada culto". Mucho menos en el mundo
de la fibra óptica y  de los satélites de información. Una prensa
alternativa, que se apoya en los blogs, los correos electrónicos  e
internet, informa sistemáticamente sobre todo lo que la prensa oficial  no
publica.

Pero porque nuestra prensa, a pesar de lo avanzada  que esta la atención
que presta el gobierno  al tema de la corrupción,  dentro de nuestra
realidad,  no refleja apenas nada sobre la misma? Solo en una ocasión, hace
ya algún tiempo, se dieron a conocer causas  seguidas, condenas y nombres
de los juzgados.

Ahora se conoce que hay cientos de procesados,  por múltiples causas de
corrupción, qué han llegado incluso a cambiar la composición racial de los
implicados,  pero no existen detalles  que nos permitan conocer cómo van
los proceso y mucho menos los nombres de los que se encuentran  bajo esa
condición.

¿Por qué se insiste en mantener bajo un "manto de discreción informativa"
los procesos que tienen lugar? ¿Quiénes se benefician con eso?

Creo que lejos de  estar  frente a   una cuestión de discreción, que ya no
tiene razón de ser, pues se trata de "un secreto  a voces", me parece que
la actitud de nuestra prensa  ya da lugar a cierta  sospecha.

Acaso es,  de que a pesar de las críticas de Raúl Castro, existe alguien,
en algún nivel de la estructura de dirección,  con poder,  interesado en
que el tema no se divulgue?

 Muy interesante además, resulta que  desde Barcelona han aparecido voces
criticando que se esté  atacando  tanto a la corrupción. Sería bueno saber
cuáles son sus amiguitos en Cuba.

Recientemente, el País ha   recibido un reconocimiento  por el trabajo que
se viene realizando contra la corrupción. Pero no debemos dejarnos
impresionar  por ello.  Aun nos resta mucho camino por recorrer para decir
que tenemos a la corrupción bajo control.

La impunidad y la  facilidad con que declaran,  los propios corruptos,
haberse logrado apropiar de los recursos del estado, infunde  temor, ante
el grado de descontrol que  se ve ello lleva implícito. Así como el nivel
de comprometimiento que tales hechos han implicado. Observándose
claramente, la existencia de una burocracia administrativa, que  se deja
sobornar con  extraordinaria facilidad. Viéndose  también, que se trata de
mecanismos  que funcionan durante largo tiempo y con muchas personas
implicadas, lo que conforma  una verdaderas   redes,  que no puede ser
destrozadas,  hasta que elementos ajenos al círculo de relaciones creadas
no penetran, rompiendo algún eslabón de la cadena.

  Ello  se debe, sin dudas, a que el soborno desempeña un papel
fundamental,  para  que estos mecanismos de corrupción operen durante tanto
tiempo. Por lo que cuando son descubiertos, ya las pérdidas son cuantiosas
y  prácticamente irrecuperables, dejando un lastre moral  que  ha
corrompido y  contaminado  hasta sus cimientos la estructura de la entidad
en cuestión. De modo que por lo general, nada es salvable,  porque aun
aquellos que no se hayan beneficiado de manera directa;   o esperaban su
oportunidad para beneficiarse,   o convivían con la situación sin tener
capacidad   física o moral para detener el proceso.

Por eso,  en uno de mis artículos, al referirme a este  proceso, apuntaba,
como ahora se demuestra, que el mercado que está funcionando, fuera de los
márgenes físicos del supermercado estatal,  donde  a la entrada del mismo,
varios individuos, proponen las más disimiles mercancías, desde aires
acondicionados, hasta la pintura, piezas de repuesto, y otros, que a veces
no están en venta oficial,  no son más que una extensión privada,  del
propio mercado estatal  que funciona dentro. Los que controlan este
mercado, diríamos marginal, son simples empleados, de los que desde adentro
le suministran las mercancías, que no salen sino de los propios almacenes
estatales. Porque como también decía, ni esas mercancías que se proponen a
las puertas del supermercado pueden salir e los paquetes que vienen de
Miami, ni los que las venden fuera cuentan con los mecanismos para
importarlas.

Luego no se trata de una simple venta ilegal, ni de algo robado, sino más
que eso. Se trata de que los propios funcionarios estatales, encargados de
vender las mercancías,  la trasladan al  otro mercado, donde ellos son los
dueños. Pudiendo incluso operar con precios preferenciales a su favor,
sobre todo con aquellas mercancías escasas, que en cuanto llegan
desaparecen rápidamente, para poder ser vendidas en bolsa negra.

Tal mecanismo corrupto, no pueden dirigirlo sino aquellos funcionarios
estatales, que son los que reciben las mercancías, controlan sus
existencias en los almacenes y cuentan con los dispositivos
administrativos, que les permiten  mantener dos mercados, el del estado y
el propio. Pudiendo además, dentro de la misma tienda  estatal, alterar los
precios, lo cual solo puede hacerse en coordinación con los empleados
internos.

Salvo el llamado fraude de las mermas, que no son tales, tal mecanismo es
indetectable financieramente. Porque  en los controles oficiales  nunca
aparecerían los precios a los que las mercancías han sido realmente
vendidas, eso solo lo sabe el que compra, que será multado, respecto a  los
precios a que las mercancías debieron ser  oficialmente vendidas.

Sin embargo, el ciudadano nunca podrá estar seguro  si el precio a que está
comprando, dentro o fuera, es el verdadero precio que tiene la mercancía,
porque ese nunca aparecerá, ese lo guarda el funcionario, para saber cuánto
puede ganar y que es lo que debe entregar al estado, para que el fraude no
pueda ser detectado.

Por tanto,  la corrupción  contamina todo la estructura  estatal de
gobierno y política, deviniendo en un problema de seguridad nacional. Por
lo que como tal debe ser atacada, atendida por la estructura gubernamental
y política y penada,  con todo rigor, por la estructura legal.

Se trata de un fenómeno, que requiere un tipo de pena, que impida a toda
costa la reincidencia, la reanimación de las  relaciones que lo  engendran
y la imposibilidad de que entre en los marcos  de una conexión con la
delincuencia internacional. De no lograrse mantenerla bajo control en el
ámbito nacional, hace causa común con el narcotráfico, el comercio  ilegal
de armas, las mafias, el contrabando de personas  y hasta con  el
terrorismo de estado.

Quienes se habitúan a vivir a costa de los bienes del estado, acumulando
con impunidad e  indetenidamente  dinero,  riquezas y poder,   de manera
ilegal, no se detienen ante ninguna frontera que les  limite la posibilidad
de la vida fácil, colmada de riquezas y poder. Por lo que la corrupción, de
no poder ser detenida, puede llegar al crimen y hasta al magnicidio.

La posibilidad de detener la corrupción debe basarse en un sistema de
participación colectiva. Pues no es suficiente  ningún aparato burocrático
para combatirla.  Dado que  la tendencia de la burocracia es a hacer causa
común con la corrupción. Auto imponiéndose límites y estableciendo
compromisos,   mientras a más alto nivel se tropieza  con la corrupción.
Por lo que  junto a los dispositivos estatales y de gobierno que combaten
la corrupción,  deben estar los trabajadores organizados,  defendiendo los
rigores del tratamiento a la corrupción, fiscalizando  los procedimientos,
sirviendo de contrapartes a los funcionarios estatales y de gobierno,
evitando la penetración de los mecanismos y  exigiendo la transparencia en
los procedimientos.

Es que la burocracia  resulta ser  corrupta por su propia naturaleza;
tiende a usufructuar los bienes estatales como si les pertenecieran  y en
medio de esa confusión, de la que no nos hemos librado aun,  entre
propiedad estatal y propiedad social, la burocracia inclina más las cosas
hacia el ordeno y mando,  disponiendo  de los bienes estatales,
administrándolos,  e incluso,   disfrutando  de ellos, olvidando, no pocas
veces, que los bienes son del pueblo,  son propiedad social  y no de ningún
estado  o gobierno en particular.

Por lo que los trabajadores no deben permitir, que ningún organismo
burocrático luche solo contra la corrupción, sin su explicita participación
y fiscalización.

La Habana, diciembre 8 del 2013


CUBA-L FAIR USE NOTICE

This server contains copyrighted material the use of which has not always been specifically authorized by the copyright owner. We are making such material available in our efforts to advance understanding of Cuba's political, economic, human rights, international, cultural, educational, scientific, sports and historical issues, among others. We distribute the materials on the basis of a 'fair use' of any such copyrighted material as provided for in section 107 of the US Copyright Law. In accordance with Title 17 U.S.C. Section 107. The material is distributed without profit. The material should be used for information, research and educational purposes. For more information go to: http://www.law.cornell.edu/ uscode/17/107.shtml.