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12/13/13 - Cubadebate (Habana) - En la casa, ¿quién corta el bacalao?

Por O. Fonticoba Gener, Arianna Ceballo González, Lorena Sánchez García y
Julio Martínez Molina

Cuando aquella mañana Elmer despertó en Sueño Tropical (película cubana de
1985), no era tan "hombre" como recordaba. En los ómnibus, las mujeres le
cedían el asiento; en la calle le decían piropos y hasta lo acosaban; y en
la casa realizaba las labores domésticas. Era su esposa quien llevaba la
economía del hogar y decía "la última palabra".

Tal vez muchos espectadores se preguntaron entonces cómo fue posible
concebir una trama como aquella, donde el "machismo" tradicional era
sustituido por un orden matriarcal. Y aunque el filme no llegó a
convertirse en uno de los clásicos del séptimo arte cubano, la interrogante
de cómo sería una sociedad donde las mujeres fueran vistas sin prejuicios
por conducirse de igual forma que los hombres, sí ha trascendido hasta
nuestros días.

Sin embargo, vista en retrospectiva, lo más interesante de Sueño Tropical
no resulta su tema; sino que fue precisamente en la década que se realizó
(años ochenta) cuando comenzó a marcarse en Cuba un mayor ascenso de las
jefaturas femeninas en los hogares.

De acuerdo con los resultados preliminares del último Censo de Población y
Vi-viendas, el 44,9 % de los jefes de hogar en el país son mujeres; cifra
superior a la del 2002, cuando se registró el 40,6%; y a la de 1981, cuando
eran poco más del 28 %.

[1]caricatura mujeres 2

Respuestas como "la jefatura de hogar es compartida, no de una sola
persona"; o "¿Jefa de hogar?, ¿una mujer?", son solo una muestra de este
complejo fenómeno que Granma investigó.

¿LAS MUJERES O LOS HOMBRES?

"El jefe de mi casa soy yo", respondió el agente de protección y
vigilancia, José Miranda, a la interrogante ¿qué cree usted que es un jefe
de hogar? Y continuó: "El día en que mi mujer me gobierne, me voy de la
casa. No es que sea machista, es que es así, eso es tradición de años.
¿Tus padres y tus abuelos no eran iguales?".

Por el contrario, Alberto González, trabajador por cuenta propia, opinó:
"Jefe de hogar es un título arcaico. En mi familia todos trabajamos y
formamos un colectivo donde aportamos ideas y decidimos sobre los asuntos
del hogar. Pienso que jefe de familia es una nomenclatura para el dueño de
la casa".

[2]Censo mujeres hombres

Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e Información, Censo de Población
y Viviendas 2012.

Para la diseñadora Angélica Cuniq, ser jefa de hogar implica "cumplir tus
necesidades y las de la gente que depende de ti; y eso es válido para la
casa y el trabajo. Soy soltera y vivo con mi mamá y mi hija, que gana más
que yo. Para mí es más fácil hacer las cosas sola que depender de alguien.
Por eso hace años me divorcié y dije 'no más'".

¿Propietario de la vivienda? ¿Cabeza de fa-milia? ¿Principal aportador
económico? ¿Al frente de las decisiones? El término jefe de hogar ha sido
uno de los más discutidos por diversas áreas de las ciencias sociales, y
sobre el cual se cierne una amplia gama de criterios.

De acuerdo con la socióloga Rosa Campoalegre, jefa del grupo de Estudios de
Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociales (CIPS), el
concepto no debe ser visto solamente desde la perspectiva económica, sino
que se refiere, además, a aquella persona reconocida por los habitantes del
hogar y con un peso importante en su funcionamiento, la toma de decisiones
y estrategias para enfrentar la vida cotidiana desde la perspectiva
familiar.

[3]En algunos hogares cubanos, tanto los hombres como las mujeres comparten
las responsabilidades.

En algunos hogares cubanos, tanto los hombres como las mujeres comparten
las responsabilidades.

El término está en constante polémica y construcción, afirmó: la familia es
un espacio de poder y se puede entender la jefatura matizada por la
intensidad y particularidades de las relaciones que se generan. No hablamos
de jefatura de hogar, sino de jefaturas de hogares.

Criterio similar sostiene la doctora Patricia Arés, profesora titular de la
Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, para quien no existe
la jerarquía familiar única, sino "distintos tipos de liderazgos y formas
en que se ostenta el poder, el cual no se le atribuye a una sola persona
necesariamente".

En el caso de los Censos de Población y Vivienda realizados en el país,
este indicador se construyó teniendo en cuenta los establecidos
internacionalmente, en aras de realizar estudios comparativos entre las
regiones.

"Consideramos jefe de hogar a la persona cuyos miembros reconocen como la
que mayor peso tiene en las decisiones, o la que generalmente se consulta a
la hora de tomarlas. No está necesariamente asociada a la figura que
mayores aportes económicos realiza ni al que aparece como jefe de núcleo",
explicó la doctora María del Carmen Franco Suárez, investigadora de la
Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Según la especialista, los enumeradores recibieron una preparación previa
al Censo donde se les explicó el sentido del indicador y se insistió en que
transmitieran esa información a los encuestados, lo cual no significa que
se haya aplicado de esa forma en todos los niveles.

LA FAMILIA, EL HOGAR Y EL "PODER"

En Cuba el empoderamiento femenino ha ido en ascenso desde los primeros
años de la Revolución. Tanto dentro como fuera de los hogares, la mujer fue
ganando mayor protagonismo y reconocimiento.

De hecho, los datos del Censo del 2012 reflejaron que el 44,7 % de las
jefas de hogar estaban casadas o unidas, y que fueron sus parejas quienes
las reconocieron como ta-les. Precisamente, ese elemento distingue la
jefatura femenina en Cuba del resto de Amé-rica Latina y, en menor medida,
del Caribe, acotó la doctora María del Carmen Franco.

Que en una sociedad de tradición patriarcal como la cubana se reconozca la
jefatura de la mujer, no necesariamente asociada al único control de las
tareas domésticas es, sin duda, un logro.

"A estas alturas de la Revolución, que ha defendido tanto a las mujeres, no
entiendo cómo algunas aceptan comportamientos machistas. Yo no tengo por
qué aguantarle nada a un hombre, si tengo trabajo", refirió la
cuentapropista María Ester Galañena.

Por su parte, la capitana Iatny de la Roz opinó que "el incremento de la
jefatura de hogar femenina se evidencia cada día más. En la actualidad son
las mujeres las que tienen la mano dura en la casa".

El modelo patriarcal está en crisis, no la familia cubana, aseguró la
doctora Rosa Campoalegre, quien explicó que en el as-censo de las mujeres
como jefas de hogar han incidido múltiples causas de naturaleza económica,
socioculturales, demográficas y estructurales.

"La obra social de la Revolución que ha permitido a la mujer desempeñar más
roles de liderazgo, el trazado de políticas sociales más inclusivas, la
asunción del matrimonio desde otras perspectivas, la monoparentalidad, y
los niveles de independencia económica y cultural que la mujer ha
alcanzado, son algunos de esos factores", acotó.

La psicóloga Patricia Arés, por su parte, considera que la familia cubana
se mueve a la matricentralidad (la madre como centro). "Este fenómeno
-comentó- se relaciona con las decisiones sobre los hijos; el control de la
información que se maneja en el hogar, porque la información también es
poder".

"Muchas veces la madre sabe más de los hijos que el propio padre. Algunas
investigaciones concluyen, incluso, en que estas les hablan más a los hijos
varones de sexualidad, métodos anticonceptivos y relaciones de pareja, que
el propio padre".

El envejecimiento poblacional también ha tenido un peso relevante en el
aumento de las jefas de hogar en el país. Las nuevas familias se están
formando en hogares ya constituidos, lo cual propicia que aun siendo los
más jóvenes portadores de ingresos, la jefatura recaiga sobre los adultos
mayores, aclaró la investigadora del Grupo de Es-tudios de Familia del
CIPS, Laritza Solares.

Añadió que el aumento de la esperanza de vida (78 años como promedio) ha
incidido en la prevalencia de jefes de hogar de la tercera edad. Ese
indicador, al ser más alto en mujeres (80) que en hombres (76), ha
condicionado que muchas veces la jefatura sea heredada, producto de la
viudez.

¿EMPODERAMIENTO O SOBRECARGA?

Datos publicados por la ONEI indican que en el 2012 el 46 % de los
dirigentes cubanos y el 48,9 % de los diputados a la Asamblea Nacional del
Poder Popular, eran mujeres.

Las cifras resultan una clara expresión de que el empoderamiento femenino
ha superado el espacio del hogar; sin embargo, luego de la jornada de ocho
horas las tareas continúan y, de acuerdo con el estereotipo tradicional, la
mujer debe ser tan eficiente en el trabajo como en la casa.

Ariadna Mantilla González, viuda de 28 años que se desempeña como
secretaria de la dirección del periódico Cinco de Septiembre (Cienfuegos),
es una de ellas.

"Todo para mí supone un esfuerzo doble: desde la crianza de la niña en
solitario hasta el trabajo de construcción que actualmente realizo para
terminar mi casa; pero cuento con la ayuda de mi familia y la disposición
para sobreponerme y conseguir mi objetivo. La mujer siempre saca hasta de
donde no hay, y logra su meta", dijo.

Otro ejemplo es Chavela Cantillo Suárez, una de las 3 mil 414 trabajadoras
del sector no estatal en la Perla del Sur. Jefa de hogar desde los 16 años,
esta mujer considera que no se trata de la permanencia o no de un hombre en
casa, sino de la convicción personal para labrarse un destino, por duras
que sean las circunstancias.

"La jefatura de hogar, ¿es verdaderamente un empoderamiento o una
sobrecarga de segundo orden?", inquirió la doctora Patricia Arés en
entrevista con este equipo de reporteros.

"Debemos preguntarnos si se trata de un poder que el hombre no quiere
luchar. En muchas familias abunda el 'síndrome de la súper mujer', una que
se siente po-derosa, necesaria, pero que a lo mejor desea compartir ese
'poder' dentro del hogar porque limita su desarrollo en otros ámbitos.

"En Cuba, el empoderamiento a nivel social sigue siendo masculino. Hay más
ministras, parlamentarias; pero debería analizarse cómo han sido sus vidas,
cómo han llegado hasta ahí, si están solas.

"Sí hay un debilitamiento del patrón de poder masculino en la familia.
Aunque no podemos decir que ha dejado el camino abierto al matriarcado",
enfatizó Arés.

A juicio de José Miranda, agente de protección y vigilancia, "la mujer debe
trabajar para que me ayude a mí también, porque yo solo no puedo.  Además
si no trabajan la mente se atrofia, y necesitan desarrollarse cultural,
física y mentalmente".

No obstante los comportamientos ma-chistas que todavía se manifiestan en la
sociedad, la práctica indica que los hombres sí están asumiendo nuevos
roles al interior del hogar, reconfigurándose las formas en que se
construyen las masculinidades.

Actualmente coexisten varias tendencias, desde una masculinidad hegemónica
hasta otra más participativa, dirigida hacia la equidad de las relaciones
familiares donde el poder se desdibuja de la figura masculina, explicó el
sociólogo del CIPS Rainier Hernández.

"Para los hombres trabajadores es sumamente difícil conciliar la vida
laboral y familiar, por la cultura de trabajo patriarcal que predomina; lo
cual no significa que la mujer deja de responder a esa lógica.

"Mientras se continúe la lógica organizacional y laboral permeada por el
modelo de dominación patriarcal será difícil lograr este replanteamiento de
las masculinidades", agregó.

NI JEFE NI JEFA: FAMILIA

Mientras que muchos países aún debaten cómo eliminar las desigualdades
entre los géneros y dotar a las mujeres de una mayor autonomía, en Cuba las
discusiones sobre el tema llevan ventaja, enfocándose en el mantenimiento
de esas conquistas y en el perfeccionamiento de políticas públicas que den
mayor espacio y oportunidades a la equidad entre hombres y mujeres.

Lo esencial no es conocer quién es el jefe de hogar, el que aporta más
recursos o el propietario de la vivienda; sino construir una familia de
bien, formada por ciudadanos conscientes y responsables.

Se impone, ante todo, educar en la igualdad, en los derechos. Esa es la
única alternativa posible para el desarrollo.

(Tomado de [4]Granma)

References

Visible links 4.
http://www.granma.cubaweb.cu/2013/12/13/nacional/artic09.html


Original Source / Fuente Original:
http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/12/13/en-la-casa-quien-corta-el-bacalao/


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