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12/10/13 - Rebelión (Madrid) - Nosotros le dimos la bienvenida a Mandela en las calles de Miami

Andrés Gómez Areito Digital


La muerte de Nelson Mandela produjo recientemente en Miami un
extraordinario y ridículo espectáculo de revisionismo histórico por parte
de las derechas: tanto de la que queda en esta ciudad de la de los blancos
estadounidenses, representada principalmente por el diario The Miami
Herald, como la más vigorosa, y de hecho hegemónica, la derecha cubano
americana. Lo cual no deja de ser reflejo de lo ocurrido en el resto de
este país, especialmente en la gran prensa, referente a la figura y obra de
Mandela a raíz de su muerte. Tal pareciera que los gobiernos de Estados
Unidos estaban en la vanguardia de la lucha en contra del apartheid.

Este reciente espectáculo de revisionismo histórico tiene que ver con la
postura asumida por la derecha cubano americana en contra de Mandela como
consecuencia de su visita a Miami en junio de 1990, a escasos meses después
de haber sido excarcelado luego de cumplir 27 años en prisión por sus
responsabilidades como dirigente principal de la cruenta lucha de su pueblo
en contra del apartheid. En aquel entonces, estos dirigentes de la derecha
cubano americana, lo denunciaron con odio visceral como un ente diabólico,
y ahora, los que aún viven, lo han estimado públicamente con caras y frases
santurronas como un héroe y santo, de la magnitud de Gandhi.

El 20 de junio de 1990 Mandela comenzó en la ciudad de Nueva York su
primera gira a Estados Unidos, un programa de once días que incluía visitas
a ocho ciudades, entre las que se incluyó a Miami. A Miami se le incluyó
porque Mandela era el invitado de honor en la reunión de ese año de uno de
los sindicatos más poderosos de este país, el cual había apoyado la lucha
en contra del apartheid, el American Federation of State, County and
Municipal Employees (Federación Americana de Empleados Estatales, Condales
y Municipales -AFSCME, por sus siglas en inglés) que tendría lugar
precisamente ese verano en el Centro de Convenciones de Miami Beach. Hay
que recordar que la lucha en contra del apartheid seguía en pie ya que el
apartheid no fue ilegalizado en Sur África hasta 1991.

La derecha cubano americana, regida entonces por Jorge Mas Canosa, quien
era el presidente de la otrora poderosa Fundación Nacional Cubano
Americana, siguiendo la línea del gobierno de Estados Unidos, por años
había apoyado de mil maneras al régimen del apartheid así como a los demás
movimientos contrarrevolucionarios en África. A Mandela ese sector lo
consideraba entonces, como en su fuero interno lo considera hoy en día, un
terrorista, jefe de una poderosa organización terrorista negra, el Congreso
Nacional Africano, aliada del gobierno revolucionario cubano. De igual
manera consideraba entonces al Congreso Nacional Africano el gobierno de
Estados Unidos.

En los primeros días de su corta y apretada gira, estando en Nueva York,
Mandela hizo unas declaraciones reconociendo el apoyo por años recibido por
el Congreso Nacional Africano en su lucha contra el régimen del apartheid
por parte de los gobiernos de Cuba, Libia y el Frente por la Liberación de
Palestina, que incluyeron su lógica negativa a repudiar a sus líderes
principales. Ética y políticamente Mandela tenía que ser fiel a aquellos
que acompañaron a su pueblo y lucharon junto a él en la desigual lucha por
su libertad.

En Miami la dirigencia contrarrevolucionaria cubano americana aprovechó
esas declaraciones de Mandela y en uno de sus delirios de prepotencia tomó
la estúpida decisión de no conferirle al líder negro africano los honores
de rigor que se otorgan a huéspedes ilustres cuando visitan oficialmente a
una ciudad.

El ayuntamiento de la ciudad de Miami, tres de cuyos cinco miembros eran
cubano americanos, y los cinco alcaldes cubano americanos del Condado Dade,
incluyendo los de Miami y Hialeah, rehusaron aprobar una resolución dándole
la bienvenida oficial a Mandela, y en una declaración conjunta estos cinco
alcaldes denunciaron y condenaron al líder surafricano por no pronunciarse
en contra de la revolución cubana y exigiéndole que lo hiciese.

Por más de cuatro días antes de la llegada de Mandela a Miami las emisoras
de radio y televisión cubano americanas, y a través de ellas, los
dirigentes de las organizaciones políticas y cívicas contrarrevolucionarias
y los funcionarios electos cubano americanos, a coro, estuvieron execrando
a Mandela, al Congreso Nacional Africano y, en efecto, a todo aquel que
apoyara al pueblo negro surafricano y al Congreso Nacional Africano en su
lucha en contra del apartheid.

Estalló una tormenta política y social en extremo peligrosa. Las relaciones
entre las comunidades afro americana y la cubano americana por décadas
habían sido tensas. Cualquier confrontación habría hecho explotar un
polvorín de viejos resentimientos. La comunidad afro americana, a través de
sus líderes y organizaciones de base denunciaron la postura y las
declaraciones de la dirigencia contrarrevolucionaria cubano americana y la
consideraron un grave insulto al resto de la comunidad, especialmente a
ellos, y por tanto inaceptables.

Ese mismo día, 26 de junio, un día antes de la llegada de Mandela a Miami,
la Brigada Antonio Maceo, en conferencia de prensa, denunció la actitud de
estos funcionarios públicos y, en nombre de todos los otros cubanos en
Miami que no compartían esas posiciones, se unió al llamado de la comunidad
afro americana para darle un digno recibimiento a Mandela.

Y así fue. Miembros de la Brigada Antonio Maceo y de la Alianza de
Trabajadores de la Comunidad Cubana, con carteles dándole la bienvenida a
Mandela en nombre de los cubanos de Miami, se unieron a una jubilosa
multitud estimada en 4,000 personas, preponderantemente afro americanos,
que se reunió a darle una digna bienvenida a Miami a Nelson Mandela el 28
de junio frente al Centro de Convenciones de Miami Beach, auditorio donde
tenía lugar la reunión de la AFSCME en la que Mandela, como invitado de
honor, pronunció su discurso a más de 6,000 sindicalistas e invitados. La
de afuera, la de las calles, fue la manifestación más grande de la
comunidad afro americana que hasta entonces había tenido lugar en Miami. La
derecha cubano americana manifestó ese día su repudio a Mandela reuniendo,
también frente al Centro de Convenciones, a un poco más de cien personas en
un área fuertemente protegida por la policía.

Pero eso no es todo sobre cómo ahora la derecha cubano americana y sus
dirigentes hipócritamente tratan de falsear la historia de la visita de
Nelson Mandela a Miami en junio de 1990. De lo que no hablan es que los
agentes de la seguridad personal de Mandela del Departamento de Estado
federal estimaron que la vida de Mandela corría mucho peligro durante esa
visita a Miami, especialmente la amenaza siempre presente por parte de los
terroristas de la extrema derecha cubano americana activos y viviendo en
Miami. Por lo tanto, del Centro de Convenciones de Miami Beach lo llevaron
al aeropuerto y lo montaron en un avión para Detroit, ciudad donde tendría
lugar su próxima actividad pública. Por esa razón, Mandela no pudo
participar en Miami en otro acto multitudinario en el cual iba a ser uso de
la palabra en un parque de Liberty City, el ghetto afroamericano más grande
de Miami. De eso no hablan nunca.

Nosotros sí estuvimos presentes en las calles, junto con otros miles de
personas, en la bienvenida de la base a Nelson Mandela en su visita a
Miami. Y lo hicimos para honrarlo por su infatigable lucha y la sabia
conducción de su pueblo para lograr su libertad.

Para concluir este trabajo, para mejor recordar y dejar constancia de
aquella trascendental visita de Nelson Mandela a nuestra ciudad, presento a
continuación el Comunicado de Prensa de la Brigada Antonio Maceo hecho
público en Miami en una singularmente concurrida conferencia de prensa el
26 de junio de 1990:

"Son varias las razones por las cuales hemos llamado a esta rueda de
prensa. En primer lugar está la bochornosa actuación del ayuntamiento de la
ciudad de Miami en cuanto a la negativa a rendir el reconocimiento oficial
de rigor a un huésped ilustre de nuestra ciudad, Nelson Mandela. Nelson
Mandela es héroe de la lucha del pueblo sudafricano por su libertad: es
ejemplo para todos los hombres y mujeres de nuestro planeta.

Esta decisión del ayuntamiento de la ciudad de Miami lo iguala, en el orden
moral, al ayuntamiento de la ciudad de Pretoria y a todos los demás
ayuntamientos dominados por el régimen del apartheid en Sur África.

A nosotros no nos sorprende esta decisión, era de esperar de un
ayuntamiento integrado por el tipo de personas que lo componen. Individuos
que apoyan, por citar sólo un ejemplo, la excarcelación del terrorista
Orlando Bosch, haciéndose así cómplices de los objetivos homicidas de ese
desvergonzado personaje.

Esta decisión, además, es una bofetada a todos los hombres y mujeres de
buena voluntad de nuestra ciudad, y especialmente un insulto a nuestra
comunidad afro americana que tan paciente y respetuosa siempre ha sido con
nuestros sufrimientos e imposiciones durante nuestra estancia de más de
treinta y un años en el sur de la Florida.  Por estas razones hacemos
prerrogativa de nuestros derechos democráticos uniéndonos al sentir de
miles de cubanos, otros latinoamericanos, y miles de otros ciudadanos de
nuestra ciudad en darle una calurosa bienvenida de base a Nelson Mandela.
Esperamos que se nos unan en esta bienvenida a Mandela el próximo jueves,
día 28, frente al Centro de Convenciones de Miami Beach a las siete de la
mañana"


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