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12/07/13 - Cubadebate (Habana) - Por qué los escolares de Cuba rinden más

Niños en una escuela de enseñanza primaria en La Habana. Foto: Archivo.

Por Tatiana Coll

En 2009 la Unesco presentó un informe de su organismo regional, la OREALC,
sobre la prueba LLCE (Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la
Calidad de la Enseñanza), denominado Segundo estudio regional comparativo y
explicativo en América Latina y el Caribe, que arrojó datos muy
sorprendentes para algunos analistas, como señaló Christopher Marquis, de
The New York Times: Los estudiantes cubanos en todas las materias
examinadas obtuvieron calificaciones muy superiores a la media, de manera
muy consistente en todas las escuelas. El estudio concluyó que los alumnos
cubanos casi duplican los resultados de los alumnos que más se les acercan.
El periodista neoyorquino señaló que los resultados fueron tan
dramáticamente superiores que los agentes de Unesco regresaron a Cuba y
examinaron de nuevo a los estudiantes, obteniendo los mismos resultados de
nuevo. Jeff Puryear, codirector de la Asociación para la Revitalización
Educativa de las Américas, también se sorprendió: Aun los resultados más
bajos de los cubanos lograron un índice superior al promedio de la región,
¡y aplicando nuestros propios estándares!

Seguramente esto se debe a algún milagro, pues Cuba es evidentemente un
país con muy escasos recursos y problemas económicos fuertes, debido al
constante bloqueo y dificultades diversas. Nadie podría comparar la
capacidad económica de México, Brasil, Argentina e incluso Chile, y sin
embargo es innegable que la educación en Cuba aventaja notablemente aun a
las potencias de la región. Cuba situó a 70 por ciento de sus estudiantes
con calificaciones por encima de 350 puntos sobre un total de 500, mientras
que Argentina, Uruguay y Chile sólo promediaban 300 puntos.  Brasil y
México reportaron un promedio inestable apenas en 250 puntos.  Sólo un
milagro de la diosa Yemanyá podría explicar estos resultados.

El milagro se inició desde 1959, cuando la Revolución triunfante se volcó a
realizar todo tipo de proyectos a cual más creativo y significativo. El más
conocido, el de la alfabetización, logró en un año declarar a Cuba primer
territorio libre de analfabetismo en Latinoamérica. Menos conocidos son los
programas para mujeres campesinas, trabajadoras, prostitutas; para niños
campesinos, huérfanos o marginales; para formar contingentes de maestros, y
podríamos añadir un largo etcétera. Desde aquellos años el primer mandato
fue llevar todos los recursos disponibles hacia las regiones devastadas por
la pobreza en el campo y la ciudad. Este sencillo principio marca una
enorme diferencia con nuestro propio sistema, en el cual se ha impuesto
implacablemente la máxima neoliberal de dar más al mejor rankeado, de
invertir solamente en aquello que reditúa. Así persisten escuelitas
multigrado abandonadas (son 43 por ciento de las 280 mil existentes), sin
materiales, sin recursos, con maestros que son muchachos entrenados por el
Conafe durante dos meses y enviados con un salario miserable. La
desigualdad educativa se reproduce así de manera estructural, no se
requiere de un censo para saber lo que ya sabemos desde hace mucho. Sin
mencionar el estado desastroso de la mayoría de las escuelas, sostenidas
por los padres de familia con sus aportaciones voluntarias, y los
raquíticos salarios de los maestros, aun con el estímulo de carrera
magisterial.

El milagro es que Cuba invierte en educación 12.9 por ciento del PIB, en el
marco de una inversión social de 30 por ciento. México a duras penas logra
5 por ciento para educación, con altibajos pronunciados. Islandia y los
países nórdicos bordean 8 por ciento. En enero de 1959 Cuba tenía tres
universidades públicas, con 15 mil alumnos y mil profesores; hoy cuenta con
67 instituciones de altos estudios, con 261 mil matriculados y 77 mil
profesores; 35 mil estudiantes latinoamericanos becados han pasado por sus
aulas, además de un novedoso programa de municipalización de la educación
superior, que ha construido más de 300 sedes universitarias municipales.

Toda Cuba en realidad es una gran escuela.

El Estado responde como responsable integral de la educación, como en
Finlandia y Francia. Hay una gran valoración social de la profesión docente
en todos sus niveles y los salarios de los maestros equivalen a los de
otros profesionales como médicos o físicos. Las universidades pedagógicas
tienen un alto grado de formación y exigencia. Nunca hay más de 18 niños
por aula y el tiempo dedicado para cada niño a elaborar y problematizar
respuestas individuales duplica el de la región. Estos son algunos de los
factores que recoge Martin Carnoy, profesor de Stanford, en su excelente
libro La ventaja académica de Cuba; ¿por qué los estudiantes cubanos rinden
más? No necesitamos acudir a modelos tan distantes como Finlandia, o de
cualquier otro país altamente desarrollado: la explicación está aquí mismo,
muy cerca, y no se trata de un milagro educativo, sino de una política
congruente con lograr la dignidad de todo ser humano.

(Tomado de [1]La Jornada)

References

Visible links 1. http://www.cubadebate.cu/etiqueta/la-jornada/


Original Source / Fuente Original:
http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/12/07/por-que-los-escolares-de-cuba-rinden-mas/


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