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12/02/13 - Cubadebate (Habana) - Hoy es posible comenzar a revertir la dualidad monetaria en Cuba

Por el Dr. José Luis Rodríguez

I

A partir de que se anunciara oficialmente que se ha aprobado un cronograma
para iniciar el proceso de reunificación monetaria en la economía cubana,
el tema ha vuelto a ganar preponderancia en los medios y en las discusiones
de la población. En medio de las más diversas interpretaciones no debe
perderse de vista que se trata de un complejo proceso interrelacionado con
el programa de transformaciones estructurales en curso, y que requerirá
tiempo para su aplicación gradual.

Al respecto, es necesario recordar que la dualidad monetaria se implementó
en Cuba en el momento más complejo del Período Especial, cuando la escasez
de divisas se agudizó dramáticamente.

En esas circunstancias, el país tuvo que adoptar medidas excepcionales,
habida cuenta de que sólo en 1993 se produjo la llamada "tormenta del
siglo", cuyo impacto alcanzó los mil millones de dólares en pérdidas, a lo
que se sumó la caída de la producción azucarera, por lo que la economía
perdió 468 millones de dólares sobre lo previsto originalmente.

En el discurso del 26 de julio de ese año, el líder cubano [1]Fidel Castro
anunció la despenalización de la tenencia de divisas, lo que se
implementaría en agosto mediante el Decreto Ley 140, que derogó varios
artículos del Código Penal para cumplir ese objetivo.

Desde el punto de vista de la política económica, puede decirse que ese
proceso estaba llamado a facilitar la inversión extranjera -que ya operaba
en moneda convertible directamente-, al tiempo que se admitía sin
regulaciones bancarias la entrada de remesas para las personas naturales.

Cuba no sería el único país en aplicar estas medidas, ya que habían sido
introducidas con éxito también en China y en España al finalizar la Guerra
Civil, por citar sólo dos ejemplos.

En nuestro caso, se autorizó la circulación interna de un grupo de seis
divisas extranjeras, entre las que el dólar de los Estados Unidos impondría
su preponderancia y se establecería una política diferenciada según se
tratara de personas jurídicas o naturales, con tasas de cambio también
diferentes.

Complementariamente, en diciembre de 1994 se creó una moneda cubana -el
peso convertible o CUC-, que se cotizaría a la par con el dólar
norteamericano, que continuó circulando en paralelo hasta noviembre de
2004, cuando se dio curso forzoso al peso convertible debido a las
dificultades impuestas por el bloqueo para operar con los dólares
norteamericanos fuera del país.

De igual forma, en octubre de 1995 se crearon las [2]Casas de Cambio
(CADECA), mediante las cuales se permitiría la adquisición de dólares o CUC
por pesos cubanos a la tasa de mercado y viceversa.

De este modo se comenzó a regular la circulación monetaria en divisas entre
las personas jurídicas y la población.

Por un lado, la tasa de cambio oficial se mantuvo en un peso (CUP) igual a
un dólar o un CUC. Por otro lado, la del peso por dólar en la economía
informal había saltado de 7 en 1990 a 95 en 1994, lo que comenzó a
regularse mediante un programa de saneamiento financiero aprobado en mayo
de 1994, que propició un descenso hasta 35 pesos por dólar al abrirse
CADECA.

El fortalecimiento gradual del peso cubano (CUP) fue evidente cuando dicha
tasa alcanzó un mínimo de 19,2 pesos por dólar en 1996. Posteriormente
volvería a elevarse a 27 entre 2001 y 2005, cuando se estabilizó en el
nivel actual de 25.

El régimen de dualidad monetaria en Cuba siempre se concibió como temporal
y en el V Congreso del PCC, celebrado en 1997, ya se había establecido la
necesidad de su eliminación gradual, dadas las complejidades asociadas con
su operación en la medida en que la economía se recuperaba.

Los beneficios a corto plazo de la dualidad monetaria se materializaron en
el rápido incremento de la inversión foránea entre 1994 y 1997, el
establecimiento de esquemas de autofinanciamiento descentralizado en moneda
convertible para empresas estatales y el ingreso de remesas al país, hecho
que favorecía a una parte de la población que podía adquirir bienes y
servicios en establecimientos diseñados especialmente para ello.

Por otro lado, el país implementó a partir de 1993 esquemas de estimulación
en divisas para los trabajadores estatales, en un esfuerzo por vincular el
acceso al CUC con los resultados del esfuerzo laboral.

También, dentro de la política de redistribución de los ingresos en divisas
de parte de la población, se estableció un fuerte impuesto sobre las ventas
en esa moneda, lo que permitiría destinar recursos a necesidades sociales a
partir de los tenedores de divisas.

Sin embargo, los beneficios a corto plazo comenzaron a ser superados por
los costos que imponía la dualidad monetaria en la medida en que esta se
extendió en el tiempo.

II

Al implantarse la dualidad monetaria en Cuba se creó una segmentación de
los mercados internos. En uno se operaría en pesos cubanos (CUP) tanto en
la esfera empresarial como en la de la población, mientras que en el otro
se operaría en USD primero y a partir de 2004 en pesos cubanos convertibles
(CUC).

A su vez, el segmento que operaría en divisas tendría un tratamiento
diferente en la política monetaria, ya que para las operaciones entre
personas jurídicas se mantendría una tasa de cambio de un CUP igual a un
dólar o CUC, mientras que entre las personas naturales la tasa de cambio se
movería a través de CADECA, de acuerdo con el mercado interno, mediante una
cotización que comenzó en 35 CUP por USD en 1995 hasta llegar a 25 CUP por
CUC en la actualidad.

El costo de estas decisiones en las relaciones entre personas jurídicas
-descontados los ya mencionados efectos potencialmente positivos de la
dualidad monetaria a corto plazo- repercutiría en la dificultad para medir
los hechos económicos en dos monedas que se vinculaban entre sí a una tasa
de cambio que sobrevaluaba el peso cubano frente al dólar.

En este sentido, al integrar en los balances contables de las empresas las
dos monedas se distorsionaba su verdadera situación, dándose el caso de
producciones con un alto nivel de componentes importados que aparecían como
rentables al minimizar el costo externo contabilizándolas en CUP y, a la
inversa, producciones exportables que se mostraban no rentables al
minimizar el ingreso externo al contabilizarse en esa moneda. Al propio
tiempo, la tasa de cambio oficial tendía a estimular las importaciones y
desestimular las exportaciones, agravando el déficit comercial.

De otro lado, en las relaciones con la población la tasa de cambio de
CADECA reflejaba un peso muy devaluado frente al dólar o CUC, al regirse la
tasa de cambio por la relación entre la oferta y demanda en el mercado
interno. En este sentido, un exceso de liquidez monetaria en pesos cubanos
ejercía una presión al alza en la tasa de cambio, encareciendo la moneda
convertible.

Esta situación ha permanecido hasta la actualidad, si tomamos en cuenta que
la liquidez en manos de la población en 2012 representó alrededor del 42%
del PIB, lo que refleja una presión inflacionaria latente. (1)

En las actuales circunstancias, el proceso de reunificación monetaria
supone el ajuste de las dos tasas de cambio existentes. Por un lado, será
necesario primero devaluar la tasa de cambio oficial que hoy rige las
operaciones de las personas jurídicas y, posteriormente, lograr su
convergencia con la de CADECA, por lo que todo el ajuste tomará un tiempo
que se extenderá posiblemente a tres años o más.

La velocidad y el modo en que se emprenda la devaluación de la tasa de
cambio oficial son de gran importancia. En una sociedad socialista no es
posible una devaluación súbita con los efectos negativos típicos de las
políticas neoliberales.

La gradualidad anunciada en la reunificación monetaria debe garantizar la
mayor estabilidad económica y seguridad posible para todos los miembros de
la sociedad, (2) por lo que cabe esperar la introducción paulatina de tasas
de cambio diferenciales por sectores, lo cual conlleva un complejo proceso
de creación de reservas financieras, acompañado de transformaciones
jurídicas, contables y estadísticas para llevarla a cabo.

Ya se han ensayado desde 2011 tasas de cambio que han llegado a 10 CUP por
CUC en las ventas de productos agrícolas al turismo. En la agroindustria
azucarera se utiliza un sistema múltiple de tasas de cambio, y las
entidades comprendidas en el experimento empresarial en curso están
trabajando con tasas de 10 CUP por CUC.

El impacto de este curso de acción será lógicamente diferente según el tipo
de actividad económica de que se trate.

Aquellas empresas que una vez devaluado el CUP muestren resultados
negativos, deberán ser sometidas a un análisis para determinar si el Estado
asume mediante la política fiscal y crediticia la compensación de esos
resultados a corto plazo, con el fin de dar tiempo a su adaptación a las
nuevas condiciones.

Otras entidades exportadoras y aquellas capaces de sustituir importaciones
deberán lograr una mejoría relativa de su competitividad a corto plazo.

En todo caso, la eliminación de la dualidad monetaria para las personas
jurídicas tendrá un cierto costo a corto plazo y beneficios que se
evidenciarán en el mediano plazo.

En cuanto a la población, las expectativas de las personas naturales con la
eliminación de la dualidad monetaria tienden a ser superiores a lo que
realmente puede esperarse que suceda, ya que para la mayoría de los
ciudadanos ella se asocia a una desigual distribución de ingresos y al
encarecimiento del costo de la vida, y se considera que su simple supresión
eliminaría estos negativos efectos.

Es cierto que al aprobarse en 1993 la recepción de remesas por una parte de
la población -que según se ha calculado no rebasa el 25% del total- aumentó
la desigualdad en la distribución de ingresos.

Igualmente, al introducirse un fuerte impuesto sobre la venta de las
mercancías y servicios en divisas como parte de la política estatal para
redistribuir socialmente una parte de esos ingresos en un segmento de la
población, los precios resultaron muy elevados para el ingreso medio del
país.

No obstante, estos nocivos efectos eran inevitables ante la urgencia de
divisas para la sobrevivencia de la nación en los años más duros del
Período Especial. Fue una decisión dolorosa, pero el gobierno cubano no
tenía alternativas. De ahí que se concibiera la dualidad como una política
transitoria a superar en la medida en que se recuperara la economía.

Sin embargo, producto de las deformaciones económicas existentes, la crisis
del Período Especial y la presión acrecentada del bloqueo norteamericano,
junto a una crisis económica internacional que se hizo recurrente a partir
de la siguiente década y a los errores en la política económica del país,
la dualidad monetaria se extendió durante 20 años.

Hoy es posible comenzar a revertir la situación.

En la presente coyuntura y a partir de la profunda transformación en la
política económica que se lleva a cabo -y sólo partiendo de ella como
premisa- es factible emprender un proceso gradual que permita alinear el
valor real del peso cubano con el nivel de desarrollo alcanzado por el
país, haciéndole comparable con la economía internacional.

Todo ello deberá contar con un programa que permita enfrentar los
diferentes obstáculos que se presentarán en el camino para alcanzar los
mejores resultados posibles.

De este modo, la decisión adoptada para iniciar el camino que permita
corregir las deformaciones producto de la dualidad monetaria es
indispensable para avanzar en la actualización del modelo económico cubano,
ya que permitirá medir con mayor precisión los hechos económicos y creará
las condiciones para reordenar la economía cubana -incluyendo precios y
salarios- al emitir las señales adecuadas para la toma de decisiones.

Es necesaria una correcta comprensión de este proceso, ya que la
reunificación monetaria en sí misma es posiblemente el proceso más complejo
en la actualización del modelo económico cubano y requiere de un alto nivel
de organización, previsión y flexibilidad para alcanzar sus objetivos.

No debe perderse de vista que, como tal, la reunificación monetaria no
creará más que las condiciones para mejorar la gestión económica y su
medición, pero la superación de los problemas que hoy afectan a la
producción de bienes y servicios y los ingresos de la población sólo será
posible con un profundo cambio estructural en la economía, que transite por
una mayor inversión de recursos y el incremento de la productividad del
trabajo, única alternativa para disponer de mayor riqueza.

*El autor es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial
(CIEM La Habana) y ex Ministro de Economía y Planificación de la República
de Cuba. Licenciado en Economía, Doctor en Ciencias Económicas,
Investigador Titular, Profesor Titular, Profesor de Mérito.

Notas

1 - Por la forma en que se computan los precios, esa presión no se refleja
en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Por otro lado, este índice no
contempla los precios en CUC.

2 - En la nota oficial que comunicó el inicio de este proceso se señala:
".ninguna medida que se adopte en el terreno monetario será para perjudicar
a las personas que lícitamente obtienen sus ingresos en CUC y CUP. En este
sentido, el proceso de unificación monetaria respeta los principios de que
la confianza ganada por las personas que han mantenido sus ahorros en los
bancos cubanos en CUC, otras divisas internacionales y CUP, se conserve
intacta y que continuará aplicándose la política vigente de subsidios a
precios minoristas y a personas donde sea necesario, en tanto las
condiciones económicas del país lo requieran" (Granma, 22 de octubre de
2013).

(Tomado de Cuba contemporánea/ [3]El Economista)

References

Visible links 1. http://www.cubadebate.cu/etiqueta/fidel-castro/ 2.
http://www.cubadebate.cu/etiqueta/cadeca/ 3.
http://www.eleconomista.cubaweb.cu/2013/nro460/reunificacion-monetaria.html


Original Source / Fuente Original:
http://www.cubadebate.cu/opinion/2013/12/02/hoy-es-posible-comenzar-a-revertir-la-dualidad-monetaria-en-cuba/


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